miércoles, 12 de marzo de 2014

Otros indicadores

Indicadores económicos:
  • Big Mac: casi nada mejor para conocer la riqueza de un país que comprarse un Bic Mac. La hamburguesa más famosa de McDonald’s sabe igual en cualquier parte del mundo, pero no cuesta lo mismo. The Economist publica cada año su índice Big Mac, que muestra una gran correlación entre su precio y el PIB per cápita.

  •  Corbatas: las crisis son buenos tiempos para los fabricantes de corbatas. Los trabajadores en busca de empleo y los que no quieren perder el suyo suben las compras de este complemento: es más barato que un traje y puede ser la clave del éxito en una entrevista laboral. Además, los estudios aseguran que las corbatas son más estrechas durante los malos años y más llamativas cuando la economía comienza a recuperarse.

  • Tacones: durante las crisis, los tacones tienden a subir. Es difícil encontrar una explicación a esta tendencia. Quizás pudiera ser la misma que la de las faldas largas, las mujeres buscarían una imagen más profesional y elegante

  • Palomitas: según varios estudios, en época de vacas flacas vamos más al cine y comemos más palomitas. Es curioso, porque no es un pasatiempo barato (aunque sí más que ir a cenar), pero los datos, al menos en EEUU, dicen que las taquillas no sufren tanto como otros sectores de la economía. Sobre todo, son buenos años para las grandes superproducciones y las películas de aventuras. La gente quiere olvidar las penurias del día a día y la gran pantalla es un sitio tan bueno como cualquier otro.

  • Picaduras de mosquito: un índice muy adecuado para climas calurosos. En Florida o Arizona, se dieron cuenta de que el crack del sector inmobiliario iba unido a un incremento en las ventas de cremas antipicaduras. ¿El motivo? Los propietarios que no podían pagar sus hipotecas abandonaban sus preciosas casas con jardín y piscina, que iban a parar al banco. Claro, un lugar así sin cuidados es el mejor caldo de cultivo para todo tipo de insectos, especialmente los mosquitos.

  • Peluquería: en casi todos los ejemplos de los que hemos hablado hay una cara y una cruz. De esta manera, las visitas a las peluquerías se desploman en las crisis. Es uno de los gastos que primero se eliminan. A cambio, los fabricantes de tintes y otros productos de aplicación casera hacen su agosto. Las consecuencias: más mujeres que se peinan en casa y pelo más corto (quizás porque es más fácil de manejar para las peluqueras aficionadas que las largas melenas).


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